Si estás armando la documentación de un gemelo digital urbano y necesitás contrastar criterios con alguien que ya recorrió el proceso, escribinos. No hay formularios de alta, ni paneles, ni seguimiento de casos: solo un mensaje que llega a la casilla técnica y se responde cuando corresponde revisarlo con calma.
Las preguntas frecuentes que aparecen abajo cubren los puntos que más se repiten: alcance de las consultas, qué información conviene adjuntar y qué no podemos resolver desde acá. Si tu caso no encaja en ninguna, escribí igual y lo vemos.
¿Atienden consultas de municipios y estudios de arquitectura por igual?
Sí. La publicación está pensada para equipos de planeamiento, áreas de catastro, gestión de activos públicos y estudios que necesitan ordenar datos geoespaciales antes de modelar. El tipo de consulta cambia, pero el enfoque metodológico es el mismo.
¿Puedo enviar archivos o nubes de puntos para que los revisen?
No. El sitio no tiene carga de archivos ni repositorio. Si necesitás comentar un caso, describí el problema por escrito: sistema de referencia, tipo de capas, fuente de los datos y qué decisión querés tomar con el resultado.
¿Hay plazos de respuesta garantizados?
No prometemos tiempos. Las consultas se leen y se contestan cuando el tema se puede abordar con criterio. Si tu situación es urgente, decilo en el mensaje y veremos si es posible priorizarla.
¿Ofrecen demostraciones, pruebas o accesos a un panel?
No. No hay cuentas, ni entornos de prueba, ni tableros para explorar. Todo el material disponible es el que está publicado en las notas y el glosario, más la conversación por correo o teléfono.
Antes de escribir, puede servir revisar las condiciones de uso y la política de privacidad del sitio.
Documentar un gemelo digital de infraestructura urbana no se resuelve en una sola conversación. Antes de mover cualquier archivo conviene acordar qué se va a modelar, con qué datos se cuenta y quién va a usar el resultado. El recorrido que sigue ordena ese arranque: define el alcance territorial, revisa las capas disponibles, captura lo que falta y cierra con una entrega que un equipo de planeamiento pueda leer sin depender del software original.
El punto de partida es una consulta escrita donde se aclare qué barrio, corredor o cuenca entra al modelo y qué decisiones se esperan tomar con él. De ahí sale la lista de capas GIS mínimas: parcelario, red vial, drenaje, equipamiento público y ortofoto de referencia. Si el alcance queda difuso, todo lo que sigue se paga dos veces.
Catastro, municipio y estudios de arquitectura suelen aportar archivos hechos en momentos distintos y con sistemas de referencia distintos. Esta etapa consiste en unificar todo a una misma proyección, limpiar duplicados y marcar qué capas entran al modelo y cuáles quedan solo como consulta externa. Es trabajo poco vistoso y define la calidad de todo lo demás.
Cuando falta geometría fina, se planifica el vuelo o el relevamiento terrestre y se procesa la nube de puntos hasta obtener una malla utilizable. En paralelo se revisan los modelos BIM existentes de edificios y equipamiento: no todo viaja bien hacia el gemelo urbano, así que se acuerdan niveles de detalle, nomenclatura y unidades antes de importar nada.
Si el alcance incluye drenaje, la simulación de cuencas se calibra con series de lluvia y lecturas de sensores IoT de nivel. Se eligen eventos representativos, se ajustan coeficientes de escorrentía y se reservan tormentas para validar el modelo sin sobreajustarlo. Un modelo sin calibrar puede dar resultados prolijos y equivocados a la vez.
El resultado se arma pensando en quien va a mirarlo: mapas de calor antes que tablas, escalas de color honestas y un anexo con los supuestos del modelo. Conviene declarar explícitamente qué no se modeló, porque esa omisión silenciosa suele ser el punto más cuestionado durante la presentación.
Cada etapa exige control de calidad geométrico, coherencia entre capas y documentación de supuestos. No hay atajos: si una capa entra mal proyectada, el error se arrastra hasta la visualización final.
Para ver cómo se aplican estos pasos en casos concretos, revisá las soluciones por tipo de proyecto o el listado de servicios técnicos.